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La Fe. 7 veces 7. Reportaje de Investigación. (Segundo Episodio)

  • gabrielwritting
  • 13 dic 2023
  • 12 Min. de lectura

Para principiantes …y no tanto


 

De lo general a lo particular, de abajo hacia arriba, de lo material a lo espiritual…

 

En el primer episodio de esta serie, se abordó el concepto de fe como la creencia en algo o alguien y en su capacidad para realizar acciones extraordinarias. Se enfatizó que la fe es personal y subjetiva, no busca imponer visiones dogmáticas y permite una conexión con algo más grande, generando plenitud y sentido de pertenencia en la vida. Además, la fe brinda confianza, esperanza y fortaleza emocional, otorgando un propósito y significado a la existencia.

 

En cuanto a la fe en diferentes religiones, se mencionó que en el judaísmo se expresa a través de la observancia de mandamientos y rituales, mientras que en el cristianismo implica entrega y confianza en la divinidad centrada en Cristo. Los agnósticos ven la fe como una confianza en las capacidades humanas y una apertura a lo trascendente sin comprometerse con una creencia específica. Otras religiones tienen sus propias enseñanzas y tradiciones, y para los ateos, la fe puede centrarse en la ciencia y la razón. En resumen, la fe es una cuestión personal influenciada por diversos factores y puede brindar consuelo, esperanza y sentido de propósito en la vida, aunque aún se están investigando para comprender mejor cómo se experimenta a nivel cerebral.

 

¿Qué dijo Jesucristo sobre la fe?

 

Jesucristo habló mucho sobre la fe durante su ministerio terrenal. En la Biblia, hay varias citas y enseñanzas relacionadas con la fe. Algunas de las enseñanzas más conocidas de Jesús sobre la fe son:

 

En Lucas 17:5-6: "Dijeron los apóstoles al Señor: 'Auméntanos la fe'. Entonces el Señor dijo: 'Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: 'Desarráigate y plántate en el mar'; y os obedecería".

 

Y en Marcos 11:22-24: "Y Jesús, respondiendo, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que diga a este monte: 'Quítate y arrójate al mar', y no dude en su corazón, sino que crea que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidáis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá".

 

En Mateo 21:21 Jesús les contestó: —Les aseguro que, si ustedes tienen confianza y no dudan del poder de Dios, todo lo que pidan en sus oraciones sucederá. Hasta podrían hacer lo mismo que yo hice con la higuera, y más todavía. Si le dijeran a esta montaña: “Quítate de aquí y échate en el mar”, ella los obedecería."

 

Marcos 9:23 - " 23 Jesús le preguntó: —¿Puedes confiar en Dios? Para el que confía en él, todo es posible. 24 enseguida el padre gritó: —Sí, confío en Dios. ¡Ayúdame a confiar más en él!

 

Juan 11:40 - "Jesús le dijo: '¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?'."

 

Mateo 9:22 - "Jesús se volvió, y al verla, dijo: 'Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado'. Y desde ese momento la mujer quedó sana”

 

Lucas 18:41-43 - "Y 41 --¿Qué quieres que haga por ti? --Señor, quiero ver. 42 --¡Recibe la vista! --le dijo Jesús--. Tu fe te ha sanado.43 Al instante recobró la vista. Entonces, glorificando a Dios, comenzó a seguir a Jesús, y todos los que lo vieron daban alabanza a Dios.

 

Marcos 5:34 - "Y él le dijo: 'Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz, y queda sana de tu azote'."

 

Mateo 8:10 - "Al oírlo, Jesús se maravilló, y dijo a los que le seguían: 'De cierto os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe'."

 

Lucas 7:50 - "Pero él dijo a la mujer: 'Tu fe te ha salvado, ve en paz'."

 

 

Todos estos apenas son solo algunos ejemplos de los versículos en los que Jesús hace referencia a la fe. En la Biblia hay muchos más pasajes que resaltan la importancia de la fe en la vida de los creyentes.

 

Estas enseñanzas de Jesús enfatizan la importancia de tener fe en Dios y en su poder. Jesús anima a sus seguidores a confiar plenamente en Dios y a creer que Él puede hacer cosas imposibles. Además, Jesús también enseña que la fe es esencial para la oración efectiva y promete que aquellos que creen y no dudan recibirán lo que pidan en oración.

 

Jesucristo nos enseñó que la fe es fundamental para una relación con Dios y para experimentar su poder en nuestras vidas. Y nos anima a tener una fe sincera y confiada, creyendo que Dios puede hacer cosas imposibles y respondiendo a nuestras oraciones.

 

¿Es diferente lo que se entendía por fe en tiempos de Jesús que hoy en día?

 

En términos generales, la enseñanza de Jesús sobre la fe sigue vigente, relevante y aplicable en la actualidad. La importancia de tener fe en Dios y confiar en su poder no ha cambiado. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la interpretación y comprensión de la fe pueden variar dependiendo de la cultura, el contexto histórico y las creencias individuales. Esto es muy importante entenderlo y considerarlo.

 

Jesús desafió las interpretaciones legalistas y ritualistas de la fe judía de su tiempo, enfatizando la necesidad de una fe sincera y transformadora en Dios.

 

Fue tan apto y genial que tuvo en cuenta que la interpretación y comprensión de la fe escrita en la Toráh desde 3,500 años antes habían variado por los cambios de su pueblo en la cultura, el contexto histórico, geográfico y político, e incluso las creencias individuales para dar su mensaje.

 

Hoy en día, la fe puede ser entendida y vivida de diferentes maneras en las diversas tradiciones religiosas y espirituales. Algunos pueden ver la fe como una confianza en un poder superior, mientras que otros pueden enfocarse en la creencia en los valores y enseñanzas éticas. Sin embargo, la esencia de la fe sigue siendo la misma: confiar, creer y confiar en algo o alguien más allá de uno mismo.

 

Por ello, debemos conocer cuáles son las razones por las que los adolescentes, adultos jovenes y maduros ya no creen, ya no tienen fe o la han abandonado.

 

Existen varias razones a considerar y pueden incluir:

 

1. Influencia del entorno: Si están rodeados de personas que no practican ninguna religión o que tienen puntos de vista negativos hacia la religión. Y la ausencia o mala formación espiritual o religiosa conllevan a los siguientes.

 

2. Falta de Respuestas adecuadas:

A medida que los jóvenes se vuelven más independientes, es común que cuestionen las creencias religiosas que aprendieron en su infancia y busquen respuestas a preguntas difíciles que puedan poner en duda su fe, como el sufrimiento en el mundo, la existencia del mal y la falta de evidencia científica para apoyar las afirmaciones religiosas.

 

3. Experiencias negativas o traumáticas: como la pérdida de un ser querido, el abuso, la hipocresía o la incongruencia religiosa, pueden llevar a perder la fe o a alejarse de la religión. Lo que generan dudas, resentimiento o falta de confianza en las instituciones religiosas.

 

4. Racionalidad y pensamiento crítico: Es común que algunas personas encuentren conflictos entre su fe religiosa, la evidencia científica y el pensamiento racional, lo que puede llevarlos a optar por no creer en la religión y abandonar su fe.

 

5. Los cambios en la sociedad moderna. Una disminución de la influencia religiosa, el encuentro con diferentes creencias y el acceso a un exceso información generan dudas en las personas acerca de sus propias creencias, lo que puede llevar a cuestionar y abandonar su fe. Además, algunas otras pueden encontrar formas aparentes de entender el mundo que se ajustan “a su parecer” mejor a su nuevo estilo de vida.

 

Entonces, la fe y la falta de fe son fenómenos complejos que pueden ser influenciados por múltiples factores individuales y contextuales.

 

Pero, aquí es donde debemos tener presente la instrucción de Jesús a sus discípulos de difundir el evangelio y hacer discípulos en todas las naciones.

 

Marcos 16:15-16: "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado."

 

Mateo 28:19-20: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén."

 

Estos versículos muestran la importancia de compartir el mensaje del evangelio y hacer discípulos en todas las naciones, como parte del mandato de Jesús a sus seguidores.

 

Esta es llamada “La Gran Comisión”, considerada la misión principal de la iglesia cristiana. (La Gran Misión o Gran Encomienda).

 

La misión principal de la iglesia cristiana ha sido y sigue siendo la misma a lo largo de los siglos: “difundir el evangelio de Jesucristo y hacer discípulos en todas las naciones”.

 

Sin embargo, la forma en que se ha llevado a cabo esta misión ha variado mucho de acuerdo a la época y las circunstancias.

 

Por eso, aquí se mencionan las principales misiones de la iglesia cristiana tanto antes como ahora:

 

1. Predicar el evangelio: La iglesia tiene la responsabilidad de proclamar el mensaje de salvación en Jesucristo a todas las personas, tanto dentro como fuera de la iglesia.

 

2. Hacer discípulos: La iglesia tiene la misión de presentar a Jesús a las personas, motivar y enseñar a seguir a seguirlo y a crecer en su fe. Esto implica instruir, guiar y acompañar a los creyentes en su camino espiritual.

 

3. Servir a los necesitados: La iglesia tiene la responsabilidad de mostrar el gran amor de Cristo a través de acciones concretas de servicio y ayuda a los más necesitados. Esto implica brindar apoyo a los pobres, los enfermos, los huérfanos y los marginados. Al igual que Jesús, debemos estar dispuestos a sacrificar nuestro tiempo, recursos y comodidades para ayudar a aquellos que están sufriendo y necesitan nuestro apoyo. De esta manera, podemos ser verdaderos testigos del amor de Cristo en el mundo.

 

4. Promover la justicia y la paz: La iglesia tiene la responsabilidad de ser un agente de cambio en la sociedad, trabajando por la justicia social, la igualdad y la reconciliación, y abogando por los derechos humanos y la dignidad de todas las personas. Debemos preocuparnos por las injusticias y desigualdades, luchando contra la pobreza, la discriminación y la opresión. Además, debemos promover la reconciliación entre las personas y buscar la unidad y la paz. Nuestra fe debe manifestarse en acciones concretas que transformen la realidad.

 

5. Plantar iglesias: La iglesia tiene la misión de establecer nuevas comunidades de fe en lugares donde el evangelio aún no ha sido predicado o donde hay una falta de testimonio cristiano.

 

Retomando lo dicho, al igual que Jesús, debemos ser aptos, inteligentes e incluso geniales para tener en cuenta estas circunstancias: la cultura, el contexto histórico, socioeconómico, geográfico y político. De esta manera, podremos dar adecuadamente el mensaje de Jesucristo y cumplir nuestra misión.

 

Actualizando el lenguaje, te presentamos 7 pasos para ayudar a alguien a despertar, desarrollar y tener fe, incluso si es renuente, incrédulo, escéptico o se confiesa ateo. Puede ser un proceso desafiante, ya que implica respetar sus creencias y permitirles explorar su propia espiritualidad de manera auténtica.

7 pasos que puedes seguir para ayudar a alguien a despertar, desarrollar y tener fe:

 

1. Escucha y comprende: Empieza por escuchar sinceramente las preocupaciones, dudas y preguntas de la persona. Trata de entender su perspectiva y respetar sus creencias actuales.

 

2. Sé respetuoso y empático: Muestra respeto y empatía hacia las creencias y experiencias de la persona, incluso si difieren de las tuyas. Evita cualquier intento de imponer tus creencias o juzgarlas.

 

3. Proporciona información y recursos: Ofrece información imparcial y objetiva sobre diferentes perspectivas religiosas y espirituales. Puedes recomendar libros, sitios web o incluso grupos de discusión donde puedan explorar diferentes puntos de vista.

 

4. Comparte tu experiencia personal: Si tienes una fe arraigada, puedes compartir tu experiencia personal de cómo la fe te ha ayudado y enriquecido tu vida. Sin embargo, asegúrate de hacerlo de manera respetuosa y sin presionar.

 

5. Invita a la reflexión y al cuestionamiento: Anima a la persona a reflexionar sobre sus propias creencias y a cuestionarlas de manera constructiva. Fomenta el pensamiento crítico y el diálogo abierto.

 

6. Sé paciente y comprensivo: Reconoce que el proceso de desarrollo de la fe es personal y puede llevar tiempo. No presiones ni intentes forzar a la persona a creer en algo que no siente auténticamente.

 

7. Brinda apoyo emocional: Asegúrate de estar presente para la persona, brindando apoyo emocional y respetando su proceso. Escucha, ofrece palabras de aliento y muestra compasión mientras navegan por sus propias preguntas y dudas.

 

Recuerda que cada persona tiene su propio camino y tiempo para desarrollar su fe. Nuestro papel es ser un apoyo comprensivo y respetuoso a lo largo de su viaje espiritual.

 

Sabemos que el proceso puede ser diferente para cada individuo, así que te proponemos aquí:

 

7  Tips para iniciar el camino de descubrir y cultivar la fe en casos difíciles:

 

1. Invita a que reflexionen y descubran la fe: Motivemos a que cuestionen sus creencias actuales y se abran a la idea de la existencia de un ser Superior.

 

2. Anima a explorar diferentes perspectivas:

En el cristianismo, se alienta a explorar diferentes perspectivas para ampliar horizontes y encontrar lo que resuene contigo, pero siempre basándote en tu fe en Jesucristo y buscando la verdad en la Biblia.

 

3. Fomenta la conexión con una comunidad: Sugiere encontrar personas positivas y abiertas que compartan su experiencia de fe, ya sea a través de grupos de discusión, eventos religiosos o comunidades en línea.

 

4. Promueve el aprendizaje y la profundización: Motiva a estudiar textos religiosos, filosofía y teología para comprender mejor diferentes perspectivas y profundizar en la exploración personal de la fe.

 

5. Anima a experimentar prácticas espirituales: Sugiere probar prácticas como oración, la meditación en la Palabra de Dios, contemplación, adoración y ayuno para conectarse con lo trascendente y experimentar la presencia de Dios.

 

6. Incita a mantener una mente abierta: Motiva a cuestionar y reevaluar creencias mientras exploran la fe, estando abiertos a nuevas ideas y perspectivas que enriquezcan su viaje y les permitan crecer en su comprensión de la fe.

 

7. Inculca la paciencia consigo mismos: Recuerda que cultivar la fe es un proceso personal que lleva tiempo, por lo que es importante permitirse explorar, cuestionar y evolucionar en la relación con la fe sin presionarse para llegar a una conclusión inmediata.

 

 

Estos tips son solo sugerencias. Encuentra tu propio camino de apostolado hacia la fe, sigue tu intuición y respeta sus límites y creencias.

 

Y si te preguntan: “¿Por qué debería hacerlo?”

Ten a la mano 7 motivos o razones por las que deberían intentarlo:

 

Dale

 

7 motivos o razones por los que podría considerar explorar la fe.  Incluso si es renuente, escéptico o ateo (inspirados en las enseñanzas de Jesucristo):

 

1. Sentido y propósito:

¿Te has sentido alguna vez perdido o sin dirección en la vida? La fe en Jesucristo puede brindarte un sentido y propósito más profundo, ayudándote a descubrir tu verdadera vocación y el significado de tu existencia.

 

2. Bienestar emocional:

¿Has pasado por momentos difíciles y te has sentido abrumado? La enseñanza de Jesús sobre el amor, la paz y la esperanza puede ser una fuente de consuelo y fortaleza emocional, brindándote paz interior y serenidad en medio de las adversidades.

 

3. Ética y valores:

¿Te gustaría tomar decisiones más éticas y vivir de acuerdo con tus valores? La fe en Jesucristo te proporciona principios claros y universales de compasión, justicia y misericordia, guiándote en tus acciones y ayudándote a vivir de manera moralmente responsable.

 

4. Relaciones saludables:

¿Quieres tener relaciones más saludables y significativas? La fe en Jesucristo te inspira a cultivar relaciones basadas en el respeto, la empatía y el perdón, lo que te permitirá construir conexiones más profundas y duraderas con los demás.

 

5. Crecimiento personal:

¿Deseas crecer y alcanzar tu máximo potencial como ser humano? Siguiendo la palabra de Jesucristo, podrás trabajar en tus debilidades, desarrollar tus fortalezas y convertirte en la mejor versión de ti mismo/a, logrando un crecimiento personal constante y significativo.

 

6. Contribución a la comunidad:

¿Te gustaría marcar la diferencia en tu comunidad y ayudar a quienes más lo necesitan? La enseñanza de Jesús sobre el servicio y el amor al prójimo te motivará a contribuir positivamente a tu entorno, brindando ayuda y esperanza a quienes más lo necesitan y trabajando por el bienestar común.

 

7. Esperanza y trascendencia:

¿Has sentido alguna vez que hay algo más allá de lo que puedes ver y experimentar en esta vida? La fe en Jesucristo te ofrece una visión de esperanza y trascendencia, alentándote a mirar más allá de las circunstancias actuales y a tener una perspectiva eterna, llena de esperanza y propósito.

 

Y para cerrar este 2do Episodio de Reportaje de Investigación,

7 formas de fortalecer nuestra fe en Dios en el siglo XXI:

 

1. Oración: La comunicación con Dios a través de la oración puede ser una poderosa herramienta para fortalecer tu fe. Dedica tiempo a hablar con Dios, expresar tus preocupaciones, agradecer y pedir orientación.

 

2. Lectura de la Biblia: La lectura y estudio de la Biblia te permitirá conocer más acerca de la palabra de Dios y su voluntad para tu vida. Puedes empezar con los evangelios, como Mateo, Marcos, Lucas y Juan, para aprender más sobre Jesús.

 

3. Comunidad de fe: Participar en una comunidad de creyentes puede brindarte apoyo y compañerismo en tu camino espiritual. Asistir a servicios religiosos, grupos de estudio bíblico o reuniones de oración te permitirá compartir y aprender de otros creyentes.

 

4. Reflexión personal: Tómate tiempo para reflexionar sobre tu fe y las experiencias que has tenido con Dios. Evalúa cómo Dios ha estado presente en tu vida y cómo has crecido espiritualmente a través de las dificultades.

 

5. Servicio a los demás: Practicar el servicio hacia los demás, especialmente aquellos que están necesitados, te permitirá vivir tu fe de manera activa. Participar en obras de caridad o voluntariado te conectará con el amor y la compasión de Dios.

 

6. Estudio y aprendizaje: Amplía tus conocimientos sobre la fe a través del estudio y la educación. Lee libros, asiste a conferencias o cursos que profundicen en temas relacionados con la teología y la espiritualidad.

 

7. Experiencias espirituales: Busca momentos de conexión con lo divino a través de la meditación, la contemplación o la música religiosa. Estas experiencias pueden ayudarte a sentir la presencia de Dios y fortalecer tu fe.

 

Amén. Oremos juntos:

 

Padre todopoderoso, te damos gracias por el regalo de la fe y por la oportunidad de difundir el evangelio a todas las naciones. Te pedimos que nos fortalezcas en nuestra fe y nos guíes para poder transmitir tu mensaje de amor y salvación a aquellos que aún no te conocen.

 

Jesucristo, te pedimos que nos des sabiduría y discernimiento para poder abordar las dudas y renuencias de aquellos que se resisten a creer. Ayúdanos a ser testimonios vivos de tu amor y poder transformador, para que a través de nuestras palabras y acciones podamos atraer a otros a ti.

 

Espíritu Santo, te pedimos que nos llenes de tu presencia y poder, para que podamos comunicar de manera efectiva la verdad del evangelio. Danos las palabras adecuadas y las oportunidades para compartir tu amor y verdad con aquellos que necesitan conocer tu salvación.

 

Te pedimos que prepares los corazones de aquellos que aún no creen y abre sus mentes para que puedan recibir tu mensaje de salvación. Que tu Espíritu Santo trabaje en ellos y les muestre la belleza y el poder de tu amor redentor.

 

Amado Jesús, te pedimos que nos des la valentía y la perseverancia para cumplir tu Gran Comisión, sin importar los obstáculos que enfrentemos. Permítenos ser instrumentos de tu gracia y amor, para que más personas puedan experimentar la salvación en ti.

 

En tu nombre, oramos a nuestro Padre y te agradecemos por escuchar nuestras peticiones.

 

Amén, amén y Amén

 

 
 
 

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