
EL PODER DE LAS PRIMICIAS
- gabrielwritting
- 15 ene 2024
- 9 Min. de lectura
Reporteando El Evangelio…
EL PODER DE LAS PRIMICIAS.
Estamos iniciando un nuevo año, un nuevo ciclo en nuestra vida, grandes expectativas, nuevos retos y objetivos. El 2024 será un año muy especial, seguros que estará pleno de Bendiciones, Victorias y Rompimiento.
Iniciamos los retos con la Predicación del Primer culto del año por parte del Pastor Benjamín Kaldman y el tema”El poder de Las Primicias” nos ha obligado a estudiar e investigar más sobre el mismo.
Para entender lo mejor posible el mensaje que Dios ha encomendado al Pastor, hemos de contextualizar.
Las Primicias se refieren a las primeras cosechas o productos obtenidos de la tierra, y tienen un significado especial como el primer fruto del trabajo y la bendición de Dios. La palabra "primicia" proviene del latín "primitia", que significa "el primer fruto" o "lo primero". En la tradición judeocristiana, las primicias son muy importantes y se asocian con el mandamiento de ofrecer los primeros frutos al Templo de Jerusalén.
En la Biblia, el término hebreo para primicias es "bikkurim" (בִּכּוּרִים), que se refiere a los primeros frutos de la tierra ofrecidos como ofrenda a Dios. Esta palabra se deriva de la raíz hebrea "bakar", que significa "primero" o "el primero en nacer". Las primicias eran consideradas una muestra de gratitud y reconocimiento hacia Dios por su bondad y provisión.
En la ley de Moisés, se establecieron normas sobre la presentación de las primicias. Por ejemplo, en Éxodo 23:19 se instruye a los israelitas a llevar las primicias de la cosecha a la casa de Yahveh. Esto era una forma de consagrar los primeros frutos a Dios y reconocer que todas las bendiciones provenían de Él.
Las primicias tienen una doble intención en la Torá (Pentateuco). Por un lado, son un acto de gratitud hacia Dios por las bendiciones recibidas, reconociendo que todo proviene de Su bondad. Por otro lado, un propósito educativo y comunitario, enseñando a las futuras generaciones a valorar la tierra, los alimentos y a compartir con los menos afortunados.
En el Libro de Deuteronomio, capítulo 26, estableció que, (al llegar a la Tierra Prometida), el pueblo de Israel debía tomar una muestra de las primicias y llevarlas al sacerdote como una ofrenda.
En resumen, el término "Primicia" (en hebreo "bikkurim") se refiere a las primeras cosechas o productos obtenidos de la tierra. Estas primicias son consideradas el primer fruto del trabajo y la bendición de Dios, y se presentan como ofrenda a Dios como muestra de gratitud y reconocimiento por su bondad y provisión, conforme a la ley de Moisés (Éxodo, Levítico y Números y Deuteronomio), donde se establecieron normas sobre la presentación de las primicias.
Teniendo ya la información anterior podremos ahora comprender un poco mejor esta predicación.
El Pastor Benjamín Kaldman nos presentó los siguientes versículos:
“Eliseo multiplica el pan por las primicias
2 Reyes 4:42-44
“42 Entonces vino un hombre de Baal-salisa, trayendo en su alforja alimentos de primicias para el hombre de Dios: veinte panes de cebada y espigas de grano nuevo.
Y Eliseo dijo:
—Da a la gente para que coma.
43 Y su criado respondió:
—¿Cómo voy a poner esto delante de cien hombres?
Pero él volvió a decir:
—Da a la gente para que coma, porque así ha dicho el SEÑOR: “Comerán, y sobrará”.
44 Entonces él lo puso delante de ellos. Y comieron, y sobró, conforme a la palabra del SEÑOR”.
Y nos explica como en este mensaje, se nos habla sobre el relato de Eliseo multiplicando el pan de las primicias en 2 Reyes 4:42-44.
Y que a pesar de que se menciona que normalmente las primicias eran reservadas para Dios y los sacerdotes, (como se indica en Números 18). En este caso, debido a la apostasía del reino del norte (abandono total o parcial de las enseñanzas, prácticas o creencias de la religión), los panes fueron llevados al hombre de Dios que se consideraba traía la bendición de Dios en Israel. Aunque Eliseo no era sacerdote, era considerado moralmente correcto para recibir las primicias.
En el Antiguo Testamento, además de las primicias de la tierra, también se mencionan las primicias de los animales. Por ejemplo, en Éxodo 34:19-20, se instruye a los israelitas a consagrar a Dios los primeros machos nacidos de sus animales de rebaño.
En el libro de Proverbios (3:9-10), se exhorta a los creyentes a honrar a Dios con sus riquezas y con las primicias de todos sus ingresos: "Honra a Jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia".
En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo también habla sobre el principio de las primicias en su epístola a los Corintios. En 1 Corintios 16:2, Pablo les insta a apartar una parte de sus ingresos cada semana como ofrenda: "Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado".
El relato del milagro de Eliseo anticipa el milagro de Jesús al alimentar a los 5000, donde se dio de comer y se llenaron 12 cestas de sobras para los discípulos. Aquí se destaca la similitud entre ambos eventos.
El propósito de las primicias es que la bendición de Dios repose sobre los hogares y las vidas. En Ezequiel 44:30 se indica que los sacerdotes recibirán las primicias de todas las ofrendas y la bendición reposará en sus casas.
La palabra "bendición" en hebreo es (בָּרַךְ (barak): Este es el término más utilizado para bendición en la Biblia hebrea. Significa "bendecir" o "pronunciar una bendición".
Significa abundancia en todo lo creado por Dios que es bueno. Por tanto, esta palabra implica abundancia en todas las áreas de la vida, incluyendo la economía, los hijos, las relaciones, el alma, el espíritu y el cuerpo.
El mensaje de Dios en la voz de Kaldman nos habla de las promesas que Dios hace a aquellos que honran con sus primicias. Estas promesas incluyen:
1. Bendición y provisión abundante: Él proveerá de manera abundante y suplirá todas nuestras necesidades.
2. Protección contra el devorador: Dios se compromete a proteger nuestros recursos y bendiciones, evitando que sean destruidos o malgastados.
3. Crecimiento espiritual y bendición integral: Experimentaremos crecimiento espiritual, gozo y abundancia en diferentes aspectos.
4. Multiplicación de bendiciones: Dios promete que aquellos que dan GENEROSAMENTE recibirán una cosecha abundante. Él multiplica las bendiciones en nuestras vidas de manera sobrenatural.
5. Prosperidad en todas las áreas: Nuestras finanzas, salud, relaciones, proyectos y emprendimientos recibirán Su favor y prosperidad.
6. Testimonio de Su fidelidad: seremos reconocidos como bendecidos por Dios.
7. Recompensa eterna: Nuestra obediencia y generosidad serán recompensadas en la eternidad.
Además, resalta que dar las primicias no es solo un mandato, sino una forma de agradar a Dios y abrir las puertas de bendición en todas las áreas de nuestras vidas.
Proverbios (3:9-10), se exhorta a los creyentes a honrar a Dios con sus riquezas y con las primicias de todos sus ingresos: "Honra a Jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia".
El Pastor Benjamin exhorta: “Es maravilloso ver la importancia que tiene poner a Dios primero en nuestra vida y dedicarle nuestras primicias. Al hacerlo, reconocemos que Él es la fuente de nuestra provisión y establecemos una conexión especial con Él.”
Presentar las primicias se ha interpretado como una forma de establecer una relación de reciprocidad con Dios. Es un acto de fe y obediencia que puede generar bendiciones y prosperidad. Al ofrecer lo primero y lo mejor a Dios, se espera que Él multiplique las cosechas y los recursos. Sin embargo, es importante entender que esto no es un contrato con Dios, ni se espera una recompensa material específica. La idea central es reconocer a Dios como el dador de todas las cosas y confiar en Su provisión. La relación con Dios va más allá de transacciones económicas o materiales.
Las primicias, en la vida CRISTIANA, deben ser un recordatorio de la dependencia de Dios y de su provisión constante en nuestras vidas. Al ofrecer “simbólicamente” los primeros frutos de la cosecha o los primeros ingresos, reconocemos que todo lo que tenemos y recibimos proviene de Dios. Es un acto de gratitud y reconocimiento de su generosidad y cuidado, que nos invita a confiar en Dios y a ponerlo en primer lugar en nuestras vidas.
Al entregarle lo primero y lo mejor de nuestras cosechas o ingresos, estamos demostrando nuestra fe y nuestra disposición a obedecer sus principios y mandamientos. Es un acto de entrega y sacrificio que nos ayuda a recordar que todo lo que poseemos es un regalo de Dios y que debemos administrarlo sabiamente.
En el Nuevo Testamento, encontramos el ejemplo de Jesús, quien nos enseñó sobre la importancia de poner a Dios en primer lugar en nuestras vidas y de confiar en su provisión. ¿Qué es lo primero y lo mejor de nuestra vida y nuestra existencia?
En su predicación más importante, el Sermón del Monte, Jesús refuerza y presenta un nuevo sentido para las primicias, de acuerdo a Mateo 5:3, Jesús inicia, apertura, coloca primero en su enseñanza:"Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos."
Cuando Jesús lo establece como primicia: “Los pobres en espíritu” se refiere a aquellos que como prioridad deben reconocer su necesidad de Dios y dependencia total de Él para su salvación y dirección en la vida.
Luego, la palabra "bienaventurados" significa "felices" o "afortunados” (gozoso, dichoso). Jesús declara que “aquellos que reconocen su necesidad de Dios y dependen de Él serán bendecidos y experimentarán la plenitud del reino de los cielos”. Esta es su primicia para nosotros, su prioridad.
La traducción directa del arameo dice: “Bienaventurados los que reconocen su propia insignificancia y dependencia total de Dios, porque el reino de los cielos les pertenece."
Así, lo “primero”, la primicia, lo principal, antes que todo lo demás: Reconocer la necesidad de Dios y dependencia total de Él para nuestra salvación y dirección en la vida.
Mas tarde repite y refuerza la idea cuando enseña como orar al Padre, de manera sincera y auténtica, sin caer en la hipocresía o en la repetición vacía. Como de manera confiada abrir el corazón y la comunicación con Dios.
En Mateo 6:9-10 Jesús nos dice a todo el mundo: "Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre". 10"Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra".
Si lo anterior pudiera confundir, me explico. He aquí el sentido renovado de “las primicias”, y de nuevo, así inicia Jesús la plegaria más trascendente.
Al llamar a Dios "Padre nuestro", Jesús rompe el esquema, el molde previo, elimina la larga distancia con “Elohim”, “el Saddai”, YHWH y todas las demás formas de invocar “al Señor”, “al todopoderoso” y establece una relación personal y cercana con Dios. Nos presenta a ese Padre como “Su Mejor Primicia”, nos obsequia con Él, a la vez que nos obsequia el Reino de Dios. Es el momento que NOS ADOPTA, nos convierte en familia cuando deja de ser “El Padre” y “Nos pide y enseña como: “Padre NUESTRO”. Él se convierte en la Luz y el Camino para que podemos acercarnos a Dios Padre como hijos amados y confiados, reconociendo Su autoridad y amor por nosotros. Es “nuestra primicia”.
La frase "que estás en los cielos" también nos refuerza que Dios es trascendente y soberano. Nos invita a reconocer Su autoridad y a someternos a Su voluntad en nuestras vidas.
En la declaración "santificado sea tu nombre" Jesús nos conmina a honrar y adorar a Dios en todo momento y en todas nuestras acciones. Nos llama a vivir vidas que reflejen la santidad y la grandeza de Dios, reconociendo que Su nombre es sagrado y debe ser tratado con reverencia.
Cuando apartamos nuestras primicias para Dios, establecemos una promesa de bendición en nuestras vidas. Dios promete abrir las puertas de bendición y nos sorprenderá con multiplicación y provisiones sobrenaturales. Es una promesa de que la bendición estará en nuestros hogares durante todo el año.
Es importante recordar que nuestras primicias no se limitan a nuestras finanzas. También podemos apartar la primera parte de nuestro día para buscar a Dios y dedicarle nuestro corazón en oración. Al hacerlo, abrimos las puertas para la santidad, la prosperidad y la grandeza en todas las áreas de nuestra vida.
Es emocionante pensar en las promesas que Dios tiene para nosotros cuando le damos el primer lugar en nuestras vidas. Las riquezas espirituales, emocionales y económicas fluirán en abundancia. Dios nos fortalecerá y nos liberará del temor. Incluso en los momentos difíciles, experimentaremos su luz y su paz.
Es esencial que pongamos a Dios en primer lugar en nuestro corazón. Cuando lo hacemos, experimentamos su presencia y su poder en nuestras vidas. Dios promete que nuestro rostro se iluminará con inocencia, seremos fuertes y estaremos libres de temor. Incluso en medio de las dificultades, la oscuridad brillará como la mañana, lo que significa que seremos capaces de enfrentar cualquier situación con fortaleza y confianza.
Al poner a Dios en nuestro corazón primero, vivimos en santidad, sin culpa y experimentamos su provisión sobrenatural. No permitamos que nada ni nadie ocupe el lugar que le corresponde a Dios en nuestras vidas. Al hacer de Dios nuestra prioridad en este año 2024, seremos testigos de su obra poderosa en nosotros y a nuestro alrededor.
Hoy te animo a que tomes la decisión de darle a Dios la primicia de tu día y de tu corazón. No importa cuán pequeño o insignificante pueda parecer, recuerda que Dios puede transformar lo pequeño en algo grande y poderoso. Permítele ser el centro de tu vida y confía en que él te guiará y te bendecirá de maneras que nunca imaginaste.
¡Que el 2024 sea un año de abundancia y provisión sobrenatural para ti!

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