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El poder de las Palabras

  • gabrielwritting
  • 16 ene 2024
  • 7 Min. de lectura

Reporteando El Evangelio…

 

“Mi boca mi tinta, mi corazón, mi cuaderno”.

 

 

No hay duda alguna de que la omnisciencia y sabiduría infinita de Dios se manifestaron en las palabras del Pastor Benjamin Kaldman. A pesar de ser un hombre joven, transmitió un mensaje lleno de conocimiento y precisión. Incluso aquellos que se han negado, renunciado o alejado de la fe en Dios o en Cristo, incluyendo agnósticos, escépticos y ateos, deben aceptar que lo expresado por Kaldman tiene fundamentos neurocientíficos sólidos y probados sobre 'El Poder de las Palabras'".

 

El título de la predicación: 'Mi Boca mi Tinta...', sacudió mi memoria verbal de inmediato y rescató a la escritora alemana Cornelia Funke y su trilogía 'El Mundo de Tinta', (que en breve se ha convertido en una tetralogía). En esta historia, se explora el tema del poder de las palabras, así como la importancia y responsabilidad de tener el poder de dar vida con ellas a los personajes de ficción.

 

En el campo de las Neuro-Ciencias, se ha establecido que 'El Poder de las Palabras' es real. Encontramos nombres como Lauren Kessler, Joe Dispenza, Robert Dilts, Florence Scovel Shinn y Mariano Signan, entre muchos otros, que exploran el poder de las palabras en diferentes contextos, como la persuasión, la PNL, la influencia social, la comunicación intercultural y la psicología del lenguaje. Estas investigaciones proporcionan una visión más profunda sobre cómo las palabras afectan nuestras percepciones, emociones y comportamientos, y son ampliamente recomendables para todos aquellos que utilizamos las palabras.

 

Es importante destacar que cualquier similitud entre el inicio de la predicación de Kaldman y lo que se menciona antes es pura coincidencia:

“Según las neurociencias, la palabra hablada tiene un impacto significativo en nuestro cerebro. Cuando escuchamos palabras, se activan áreas específicas en el cerebro relacionadas con el lenguaje, como el área de Broca y el área de Wernicke. La palabra hablada estimula la corteza auditiva, donde se procesa el sonido del habla. Luego, la información se transmite a otras regiones del cerebro involucradas en el procesamiento del lenguaje, como el giro frontal inferior y el giro temporal superior.”

 

Así lo dijo Kaldman: "Lo que escuchamos se convierte en lo que pensamos, y lo que pensamos se convierte en lo que hablamos. Por eso, lo que escuchamos se queda en nosotros. Pensemos en una canción pegajosa, podrían pasar los años y aún tener la tonada en nuestra memoria".

 

El Pastor utiliza esta analogía para su predicación: “La boca es como una pluma y el corazón es como un cuaderno. Será muy difícil quitar la tinta”.

 

Kaldman nos recordó que el lenguaje es una herramienta fundamental de comunicación y expresión humana. A través de las palabras, transmitimos ideas, emociones, opiniones y deseos.

 

Debemos ser conscientes que, las palabras pueden ser poderosas tanto en su capacidad para construir y fortalecer, como para destruir y dañar. Un simple elogio puede elevar el ánimo de alguien y motivarlo a alcanzar sus metas, mientras que una crítica negativa puede desmotivar y afectar la autoestima de una persona".

 

En esta predicación, Kaldman nos enseña la importancia de controlar nuestras palabras y pensamientos.(Proverbios 21:23: "El que guarda su boca y su lengua, guarda su alma de angustias"; Proverbios 10:19:"En las muchas palabras no falta pecado; más el que refrena sus labios es prudente").

 

Nuestras palabras tienen poder y pueden influir tanto en nuestra vida como en la de los demás. Si queremos amar la vida y disfrutar de días felices, debemos evitar hablar mal y engañar con nuestros labios. (“En efecto, el que quiera amar la vida y gozar de días felices, que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños”1 Pedro   3:10)

 

El pastor Kaldman enfatizó: “el cambio en nuestra forma de ser y pensar nos permite conocer la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta. La manera en que escuchamos y procesamos la información puede afectar nuestra mentalidad y nuestras acciones. Por lo tanto, debemos ser selectivos en cuanto a lo que escuchamos y enfocarnos en oír con fe la Palabra de Dios".

 

El texto bíblico de 1 Samuel 17:11 nos muestra cómo las palabras pueden generar miedo y perturbaciónen las personas. Asimismo, el pasaje de 1 Reyes 19:2-3 destaca cómo el miedo puede llevarnos a huir y abandonar nuestra misión. Estos ejemplos de Goliat y Jezabel nos muestran cómo el miedo y la influencia negativa pueden paralizarnos. En lugar de escuchar al enemigo, debemos prestar atención a las buenas noticias que Dios tiene para nosotros. Debemos creer en Su mensaje y recordar que nuestras promesas cumplidas están en nuestra tierra prometida.

 

“El poder de nuestras palabras es notable. Podemos usar nuestra boca como una herramienta para bendición o destrucción. Nuestras palabras no solo nos afectan a nosotros mismos, sino también a aquellos que nos rodean. Por lo tanto, debemos ser conscientes de cómo hablamos y elegir palabras que sean positivas, edificantes y alentadoras”.

 

"Debemos ser conscientes de la influencia de nuestras palabras y pensamientos. Al hablar las cosas de Dios en nuestra vida, podemos experimentar cambios positivos y duraderos”.

Como se menciona en Proverbios 18:21: 'La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos'. Esta cita nos muestra que nuestras palabras tienen el poder de traer tanto vida como muerte. Podemos edificar y alentar a otros con nuestras palabras, o podemos herir y destruir. Por lo tanto, es importante ser conscientes de cómo las utilizamos".

 

En resumen, el 'Poder de las Palabras' desempeña un papel significativo en la fe y la religión. Las palabras tienen el poder de influir en nuestras percepciones, emociones y comportamientos. Debemos ser conscientes de cómo hablamos y elegir palabras que sean positivas y edificantes. Al hacerlo, podemos experimentar cambios positivos en nuestra vida y en la vida de los demás. Recordemos que nuestras palabras tienen poder, y podemos usar ese poder para bendición y crecimiento espiritual".

 

Las oraciones y los cantos utilizados en los rituales religiosos son una forma de comunicación con lo sagrado. Todos creemos que las palabras pronunciadas durante la oración tienen el poder de alcanzar a Dios o a lo divino y de establecer una conexión personal con lo trascendental. Así, las palabras también se utilizan para bendecir, sanar y proteger.

 

Los pastores y líderes religiosos pueden pronunciar bendiciones sobre las personas, objetos o lugares, sabiendo que estas palabras tienen el poder de transmitir la gracia divina y otorgar protección y bienestar. Además, tienen el poder de inspirar y motivar a los creyentes. Las predicaciones, discursos y enseñanzas religiosas están destinados a transmitir mensajes de esperanza, fe y amor, y a guiar a los seguidores en su camino espiritual.

 

“Las palabras pueden tocar el corazón de las personas, despertar su conciencia y motivarlos a vivir de acuerdo con los principios y valores de su fe. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el poder de las palabras en el contexto religioso desafortunadamente puede ser interpretado y utilizado de diferentes maneras. Algunas personas pueden utilizar las palabras para manipular o controlar a otros. Por lo tanto, es fundamental tener discernimiento y evaluar las palabras a la luz de los principios y valores de una fe en particular.”

 

He aquí algunos ejemplos de cómo el NT se pronuncia al respecto al "Poder de las Palabras": Efesios 4:29: "Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes"; Colosenses 4:6: "Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno"; Mateo 12:36-37: "Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado".

 

El Pastor Benjamin Kaldman resalta la importancia de hablar de manera positiva y de evitar las mentiras y difamaciones. Se enfatiza que nuestras palabras tienen poder y pueden influir tanto en nosotros mismos como en los demás. Además, se destaca la importancia de ser conscientes de las palabras que decimos sobre nosotros mismos, ya que muchas veces repetimos mentiras que nos limitan y nos impiden alcanzar nuestro potencial. Mencionó que nuestras palabras y acciones son como frutos de un árbol, y que debemos esforzarnos por ser árboles de buen fruto, es decir, hablar y hacer cosas agradables, correctas y útiles.

 

También se hace referencia al noveno mandamiento, que prohíbe difamar al prójimo. Se cita un pasaje bíblico que habla sobre la importancia de nuestras palabras y cómo seremos juzgados por ellas. Éxodo 20:16 "No darás falso testimonio contra tu prójimo" destaca la importancia de hablar con verdad y la honestidad en nuestras palabras. Proverbios 19:9 "el falso testigo no quedará sin castigo, y el que dice mentiras perecerá".  Mateo 19:18, Jesús también menciona el mandamiento de no dar falso testimonio al hablarcon un joven rico sobre los mandamientos. (“El joven preguntó: —¿Cuáles mandamientos? Jesús le dijo: —No mates; no seas infiel en tu matrimonio; no robes; no mientas para hacerle daño a otra persona”).

 

El Pastor Benjamin Kaldman enfatiza que debemos hablar palabras buenas para ser salvados y evitar hablar palabras malas que nos llevarán al castigo. Explica que permitir emociones negativas como la culpa, el resentimiento y la preocupación ocupan espacio en nuestro corazón y nos impiden disfrutar de una vida plena. Compara nuestra vida con un envase que debe estar lleno de cosas buenas como el gozo, la paz, la confianza y la creatividad, pero si permitimos que las emociones negativas ocupen ese espacio, no habrá lugar para las cosas positivas.

 

En resumen, el mensaje de Kaldman nos enseña a ser conscientes de nuestras palabras, a evitar las mentiras y difamaciones, y a llenar nuestro corazón con pensamientos y palabras positivas. Nos insta a ser árboles de buen fruto y a mantener nuestro envase lleno de cosas buenas para disfrutar de una vida plena y sin limitaciones.

 

Repitiendo para enfatizar, esta predicación enseña la importancia de no permitir que elementos negativos como la culpa, la preocupación y la amargura ocupen espacio en nuestra vida. Destaca que tenemos el poder de controlar nuestros pensamientos y emociones, y debemos tomar la decisión de no darles cabida.  De igual manera, enfatiza la importancia de liberarnos de cualquier negatividad del día anterior cada mañana al despertar. A no aferrarnos a ofensas y dejar que arruinen nuestro día, sino que debemos ser disciplinados y rechazar esas emociones negativas.

 

Benjamin Kaldman nos anima a ocupar nuestro corazón con cosas positivas que nos impulsen hacia nuestro destino. Debemos rechazar pensamientos de preocupación y recordar que Dios está en control y nos llevará a donde debemos estar.

Por último, nos insta a hacer un inventario de lo que permitimos en nuestra vida y a deshacernos de las cosas negativas que nos reprimen. Nos recuerda que Dios nos dará mejores oportunidades, salud y fortaleza para enfrentar las tormentas. Utiliza la metáfora de las águilas que enfrentan las tormentas ascendiendo por encima de ellas para ilustrar cómo podemos superar las dificultades.

 

“Dios siempre nos dará lo mejor y que no nos castigará como merecen nuestros pecados, sino que los alejará de nosotros”.

Debemos creer en Su palabra y a confiar en que nos irá bien en todas las áreas de nuestra vida. Finalmente mencionó que en el año 2024 nos irá bien en todas nuestras relaciones, trabajo, iglesia, ministerio y en todo lo que emprendamos. Nos asegura que Dios abrirá los cielos y bendecirá todas las áreas de nuestra vida, dándonos abundancia para compartir con otros.

Amén, Amén y Amén

¡Aleluya!

 

 

 
 
 

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