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Consecuencias de una herida

  • gabrielwritting
  • 13 dic 2023
  • 7 Min. de lectura

Reporteando El Evangelio…

 

CONSECUENCIAS DE UNA HERIDA

 

“No dejen que nadie se aleje del amor de Dios. Ni dejen que alguien cause problemas en su grupo, porque eso les haría daño. Sería como una planta amarga que los hace sentir mal”. Hebreos 12:15

 


Cuando el mensaje de Dios se arraiga profundamente en el corazón del Pastor Benjamín Kaldman, se presenta un desafío y un compromiso aún mayor para transmitirlo a todos ustedes. En este día, Dios le ha pedido abordar el tema de las heridas emocionales y sus consecuencias.

 

El Pastor Kaldman nos ha brindado una labor excepcional y palabras inspiradoras para recordarnos que todos hemos experimentado heridas físicas en algún momento de nuestra vida ya sean cortadas, raspaduras, quemaduras o golpes y que estas heridas pueden causar dolor y sangrado que requieren atención adicional y pueden necesitar la ayuda de otro adulto o un médico para curarse correctamente.

 

Mencionó cómo muchas heridas físicas pueden afectar nuestro comportamiento y emociones. El dolor físico puede generar emociones desagradables como molestia, incomodidad o sufrimiento. Y es entonces cuando otros sentimientos surgen como el miedo, cuando nos lastimamos, más si la lesión es grave, la frustración si la herida nos impide realizar actividades que solíamos disfrutar y tristeza si la herida es significativa y nos impide participar en nuestras actividades diarias. Otras veces incluso llegamos a sentir vergüenza por habernos lastimado, especialmente si fue por una imprudencia o si sentimos que la herida es visible y nos hace sentir avergonzados frente a los demás.

 

Pero, el Pastor Kaldman mencionó que hay otras heridas invisibles que pueden ser peores. Las heridas emocionales son similares a las heridas físicas, pero ocurren en el corazón o los sentimientos.

También necesitan tiempo para sanar.

 

El Pastor Kaldman insistió que es normal tener heridas emocionales en algún momento de nuestras vidas, y es importante pedir ayuda y cuidar nuestras emociones de la misma manera en que cuidamos nuestras heridas físicas.

 

Una de las evidencias de que amamos a Dios es cuando nos preocupamos por cuidar el corazón de las personas. Sin embargo, aunque te esfuerces en cuidar el corazón de alguien, si esa persona tiene una herida, aunque le ames y lo digas con amor, le dolerá porque una herida no es más que una ofensa no resuelta.”

 

Nos recordó que:

 

“Dios está siempre presente para escucharnos y ayudarnos cuando tenemos heridas emocionales. Podemos contar con su apoyo y expresarle cómo nos sentimos.”

 

Es crucial tener en cuenta que una herida no resuelta puede tener efectos negativos en nuestra vida y lo peor, en personas a nuestro alrededor.

 

Una herida no resuelta puede hacer que pierdas tu propósito, tu ministerio y el lugar donde Dios te ha plantado, e incluso puede afectar tus bendiciones”.

 

Cuando alguien está herido, tiende a herir a otros, incluso Despreciar a Dios, lo que puede resultar en daño espiritual, emocional o en la pérdida de alguna cualidad.

Algo así le pasó a Esaú, que Despreció la Primogenitura y las Bendiciones que Dios tenía para él.

Genesis 23:34 “Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú su primogenitura”.

 

"Despreciar a Dios" significa mostrar un desdén o falta de respeto hacia Dios y sus mandatos. Implica ignorar, rechazar o desobedecer las enseñanzas y principios divinos y puede tener diversas consecuencias en nuestras vidas.

Pérdida de bendiciones que Él tenía reservadas para nosotros. Podemos perdernos de las oportunidades y favores divinos que estaban destinados para nosotros.

Ademas, puede generar sentimientos de amargura y resentimiento, dificultad para confiar en los demás, baja autoestima, problemas en las relaciones y bloqueo emocional.

Estos efectos pueden afectar nuestra autoestima, generando sentimientos de inferioridad, autocrítica excesiva, inseguridad, miedo al rechazo y dificultad para establecer límites saludables. Por lo tanto, es de vital importancia abordar y sanar estas heridas para promover nuestro bienestar emocional y mental.

 

 

“Hay heridas tan profundas que nunca sanarán hasta que conozcamos el amor de Dios. La mayoría de las personas llegamos a la iglesia con una mochila cargada de amargura, odio, falta de perdón, ira y resentimiento hacia alguien, y solo somos libres cuando finalmente conocemos el amor de Dios.”

 

Recuerda que La Biblia nos enseña que Dios es aquel que sana las heridas y está dispuesto a escuchar nuestras aflicciones (Salmo 147:3,     Sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas”.Mateo 11:28-30 "28Venid a mí, todos los que estáis fatigados y cargados, y yo os haré descansar. 29Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. 30Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga."

Sanar una herida emocional puede ser un proceso complejo y personal, pero con las estrategias adecuadas, podemos encontrar el camino hacia la sanación y el bienestar emocional. El Pastor Kaldman nos dio valiosos consejos que nos pueden ayudar en este proceso.

 

En primer lugar, reconoce y acepta tus emociones. Permítete sentir y procesar tus emociones en lugar de reprimirlas o ignorarlas. Reconoce que es normal sentir dolor, tristeza, ira o cualquier otra emoción relacionada con la herida emocional. Al permitirnos experimentar estas emociones, podemos comenzar a sanar.

 

En segundo lugar, busca apoyo en tus pastores, líderes espirituales y personas en tu comunidad que estén dispuestas a ayudar. Compartir tus sentimientos y experiencias puede brindarte apoyo emocional y una perspectiva diferente. El apoyo de personas cercanas y expertos en el tema puede ser fundamental en tu proceso de sanación.

 

En tercer lugar, APRENDE A PERDONAR. El perdón desempeña un papel fundamental en el proceso de sanación de una herida emocional. Al perdonar, te permites soltar el resentimiento, la ira y el dolor que pueden estar afectando tu bienestar emocional. Es un acto liberador que te brinda alivio y paz interior.

 

La única forma de sanar una herida es a través del perdón, y perdonamos cuando nuestro amor es más fuerte que el odio que quiere consumirnos.

 

Perdonamos cuando el amor es más grande que la herida que nos duele.

 

Por eso, cuando aplicas el perdón a una herida, duele, pero se sana. Y esto producirá bendición.

 

Practicar la gratitud te ayuda a mantener una perspectiva positiva y a encontrar paz interior.

 

Recuerda que sanar una herida emocional lleva tiempo y esfuerzo, pero con paciencia y dedicación, puedes alcanzar el bienestar emocional que deseas. Confía en el proceso y en ti mismo, y recuerda que siempre puedes contar con el apoyo de Dios y de las personas que te rodean.

 

Kaldman destaca la importancia del perdón como una forma de sanar las heridas emocionales. Se menciona que las heridas más profundas provienen de las personas a las que más amamos, ya que les entregamos una parte de nuestro corazón. Sin embargo, si no perdonamos, es porque nuestra inmadurez emocional es más grande que el amor que sentíamos por esa persona.

 

La Biblia nos insta a perdonar a aquellos que nos han herido, así como Dios nos ha perdonado a nosotros (Efesios 4:32 Más bien, sed bondadosos y misericordiosos los unos con los otros, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.Mateo 6:14-15 14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial también os perdonará a vosotros.15 Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

También resalta que las heridas son como las ofensas y debemos estar preparados para lidiar con ellas, evitando que se arraiguen en nuestra mente y corazón. Se menciona que la palabra de Dios nos insta a no dejar que el enojo perdure y que debemos resolver los problemas en el momento para evitar que las heridas se profundicen.

 

Se enfatiza que perdonar no es fácil para el ser humano, pero necesitamos el amor de Dios para poder hacerlo. Se menciona que es importante cerrar el ciclo y avanzar, dejando ir a la persona que nos hirió. Se destaca que la grandeza radica en humillarse para hacer la voluntad de Dios y que Jesús es nuestro mayor ejemplo de amor y perdón.

 

Transcribo integro, para terminar este reportaje, el final de la Predicación de Kalman:

 

“Las heridas nos enseñan a madurar o nos enseñan a odiar. Todo depende de la condición del corazón".

 

Uno de los lugares donde se producen más corazones heridos es en las relaciones de pareja. Y la mayoría de nosotros estamos involucrados en relaciones de pareja. Una persona que realmente ama está expuesta a ser herida y maltratada, pero a pesar de ese riesgo, Dios nos ordena amar, porque sin amor es imposible que Dios intervenga en una relación y sin su intervención, la restauración es imposible.

 

Amar no es solo un sentimiento, es una decisión que debemos tomar todos los días. Por eso, muchos amores terminan cuando las heridas aparecen, porque no supieron amar con el amor de Dios. Debemos aprender a lidiar con las heridas, porque tarde o temprano alguien intentará herirnos, y debemos enfrentarlas con madurez.

 

¿Cómo sanar una herida?

-Decirle a Dios en oración que te llene de su amor.

-Enfrentar la verdad, si fue un berrinche, y aconsejarte para dispersar dudas.

-Confesar la ofensa a la persona que te hirió (debe ser personalmente).

-Pedirle perdón a esa persona y confesarlo en voz audible delante de ella.

-Desarrollar dominio propio para no dar lugar al enemigo.

-Hacer un compromiso con Dios de empezar a vivir por la palabra y no por nuestras emociones.

-Algunas preguntas importantes acerca de las heridas:

 

¿Cómo sabemos que hemos sanado?

    Cuando al recordar lo que nos hicieron, ya no nos duele más. Recordamos, pero no sentimos ningún dolor.

 

¿Qué hacer con aquellos que no aceptan nuestro perdón?

 

Una vez nos humillamos y pedimos perdón, de ahí en adelante, si la persona no quiere perdonar, ya es problema entre ella y Dios. Lo único que se puede hacer es orar.

 

 

Oración: Nuestra oración debe ser: "Padre, enséñame a perdonar a otros, así como tú perdonas mis faltas día a día. Dame de tu gran amor para perdonar a aquellos que me han herido. No permitas que la amargura y el odio tomen lugar en mi corazón y cierren los cielos para mí. Sé que es difícil para mí perdonar, pero para ti todo es posible. En el nombre de Jesús, forma en mí un corazón perdonador y lleno de tu amor.

Amén."

 

 

 

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